Nosotros los de Oriente

Nosotros los de Oriente le dedicamos este blog, a la mayor ilusión de los niños, la de tener a alguien que se preocupe por ellos y los quieran.

Quiero resaltar con la gran ilusión con la que abordan este reto la mayoría de los padres, aunque quedan algunos que enarbolando la violencia por bandera, se empeñan en ser los protagonistas de este, y otros eventos, pensando solo y exclusivamente en ellos.


Melchor nos muestra su castillo

Gaspar con su yeguada

Baltazar con su camello

domingo, 8 de diciembre de 2013

  

Los Reyes Magos son verdad

Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escucharle como todos los días lo que su hija le contaba de sus actividades en el colegio, cuando ésta en voz algo baja, como con miedo, le dijo:
- ¿Papa?
- Sí, hija, cuéntame
- Oye, quiero... que me digas la verdad
- Claro, hija. Siempre te la digo -respondió el padre un poco sorprendido
- Es que... -titubeó Blanca
- Dime, hija, dime.
- Papá, ¿existen los Reyes Magos?
El padre de Blanca se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.
- Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?
La nueva pregunta de Blanca le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
- ¿Y tú qué crees, hija?
- Yo no sé, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.
- Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero...
- ¿Entonces es verdad? -cortó la niña con los ojos humedecidos-. ¡Me habéis engañado!
- No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen -respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Blanca.
- Entonces no lo entiendo, papá.
- Siéntate, Blanquita y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.
Blanca se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:
- Cuando el Niño Jesús nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:
- ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
- ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.
Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
- Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.
 Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
 - Sois muy buenos, queridos Reyes Magos, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme:
 ¿Qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?
 - ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas.
 Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero, no podemos tener tantos pajes., no existen tantos.
 - No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.
 - ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes Magos con cara de sorpresa y admiración.
 - Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.
 - Sí, claro, eso es fundamental - asistieron los tres Reyes.
 - Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?
 - Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez más entusiasmados los tres.
 - Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?
 Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:
 - Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes Magos de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.
 Cuando el padre de Blanca hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
 - Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.
Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:
 - No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.
Y todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.
Feliz Navidad desde todas las partes del mundo, y ya sabes que si reenvías este correo a todos tus amigos con hijos o sobrinos se cumplirán todos tus deseos.

lunes, 23 de enero de 2012

reyes 2012



  Y por fin 5 de enero, el día más entrañable del año, que siempre parece muy lejano, y que te invita a recordar.



 Recuerdo que mi hermana y yo comíamos ese día muy rápido para ir a la cabalgata sin llegar tarde y podernos poner en primera fila. Cogíamos todos los caramelos que podíamos cargar y diez veces más si era necesario aunque siempre nos ganaba cogiendo caramelos mi abuela Magdalena.
 Después estábamos un ratito con mis primos preguntándonos unos a otros lo que le habíamos pedido en la carta a los reyes magos y si nos lo traería o no.
"- a mi si que he sido buena, pero a ti te traerán carbón".
 Luego para casa a cenar tempranito y acostarse prontito.


  
  

-Si antes os acostáis, antes vienen los reyes.
  nos repetían.



Dejábamos los zapatos nuevos debajo del árbol , un cacharro con agua para los camellos y las copitas de aguardiente para sus majestades.
  Ya sin perder mas tiempo nos íbamos a la cama. Vueltas y vueltas hasta que el sueño nos vencía.








Entonces, como si no hubiese pasado más de un segundo, nos llovían caramelos.








Nos despertábamos con los ojos de par en par y allí estaban ellos, mirándonos con cara de bondad “poneros las zapatillas y seguirnos” nos decían, era el único día del año que nos poníamos las zapatillas y no andábamos descalzas.

 Seguíamos a los reyes magos al salón y all estaban todos nuestros regalos







 y casi siempre un poquito de carbón.




-Tenéis que estudiar un poquito más-decía Melchor.
-Hacerle caso a mama y a papa-continuaba Gaspar.
-Y no os peleéis-terminaba Baltasar, que era el que más susto daba, pero al final era el más divertido.


Después les daban los regalos a 
nuestros padres e intentaban hacer funcionar lo que nos habían traído, antes de ir a despertar a otros niños.





Ahora a mis 22 años sigo cogiendo todos los caramelos que puedo, intentó a costarme temprano y tras dar 2000 vueltas me duermo, para que como cada año  mi cama y la de mis hermanos. se inunde de caramelos, y nos levantemos, poniéndonos las zapatillas una vez al año, y dirigirnos al salón con la misma ilusión de siempre para abrir nuestros regalos.
















domingo, 30 de enero de 2011

Se habéis portado muy mal


Ese año había echo una noche de perros, había estado toda la santa madrugada cayendo la de Dios.

Ya por la mañana no llovía, estábamos entrando en montequinto con las calles empapadas de agua y llenas de caramelos de la cabalgata del barrio que había salido la tarde noche anterior.

Íbamos con nuestra charla habitual cuando de pronto, de una bocacalle se asoma el morro de un coche, como la calle en cuestión era curvada, al camellero le pareció que se saltaba el stop, y dio un frenazo, con tan mala suerte que nuestro camello patino con el agua y los caramelos yendo a estamparnos contra el otro vehículo, que estaba parado.


Con la de coches que hay en el mundo tenia que ser este, el de los municipales.

Se bajan los dos agentes del coche y se nos quedan mirando a eso que bajándose del camello Baltasar les dice” se habéis portado muy mal, pero que muy mal, os vamos atraer carbón”.


Menos mal que se lo tomó a broma y con gesto amable,

se dispusieron a preparar los papeles del seguro




LA GRAN FAMILIA

LA GRAN FAMILIA

Esta es la gran familia a la que tengo el honor de pertenecer y de la que me siento orgulloso.

Cada año se unen nuevos miembros a los que visitar, algunos en segunda etapa y otros hasta en segunda generación.

Es una bonita experiencia, a la que no obstante hemos tenido algunos la tentación de dejar, al principio por motivos económicos, mas tarde por cansancio. Pero por distintos avatares de la vida ¡ya veis!, seguimos aquí, y gracias a vosotros, que nos dais la ilusión de seguir con mas fuerza que nunca.

GRACIAS POR APOLLARNOS







Queridos amigos hemos quedado entusiasmados de la acogida que nos habéis dedicado, tanto niños como los no tan niños. Es por eso que os damos las gracias despidiéndonos hasta el año que viene.